domingo, 8 de agosto de 2021

8. El neodarwinismo | 🐵 Evolución | Joseleg

(Ciencias de Joseleg) (Biología) (Teoría de la Biología) (Teorías de la evolución) (Introducción)  (Generalidades)  (desde Grecia al Islam)  (Naturalistas y escala natural)  (Lamarckismo)  (Darwin y Wallace)  (El origen del darwinismo)  (La selección natural)  (Neodarwinismo)  (Teoría sintética de la evolución)  (Selección sexual)  (Carrera armamentista)  (Extinciones y radiaciones)  (Grandes saltos)  (Deriva genética)  (Aplicaciones)  (Debates sociales)  (Una nueva síntesis)  (Referencias bibliográficas)

 

 En base a lo propuesto por autores como Kutschera U, Niklas K (2004) he decidido separar a la Síntesis Evolutiva Moderna de lo que se ha denominado new-darwinismo. En base a esto, el neodarwinismo iría desde la refutación de Weismann de la herencia blanda en 1883 y por lo tanto dándole una estoca fatal a la teoría de la herencia tomada por Darwin en su libro “El Origen de las Especies”, hasta la publicación en 1916 por parte de T. H. Morgan de su libro “crítica al Darwinismo” obra seminal que daría inicio a una nueva era en la biología. En este marco de tiempo de unos 33 años las teorías de Darwin no se instituyeron rápida o fácilmente como la teoría dominante que describe la variación de los seres vivos como uno pensaría en base a los libros de texto. En esta época se pueden resaltar varios aspectos:

·       El rechazo de la herencia blanda o lamarckismo como teoría válida de la herencia.

·       El ocaso del darwinismo, con un creciente número de dudas sobre la efectividad de la selección natural por autores tan prominentes como William Bateson.

·       El rechazo de la variación continua darwiniana debido a la naturaleza discreta de los genes.

·       Propuesta de la teoría mutacionista por Hugo de Vries.

Este estadio del desarrollo de la teoría evolutiva puede ser rastreado hasta el zoólogo y citólogo A. Weismann "1834-1914" que proveyó evidencia experimental en contra el principio lamarckiano de herencia blanda y además propuso que la reproducción sexual (recombinación en la segunda fase de la meiosis) genera en cada generación una nueva y variable población de individuos.  La selección natural actúa sobre esta variación y determina el curso del cambio evolutivo. Desde que la teoría expandida de Darwin (Neo-darwinismo), enriqueció el concepto original de Darwin llevando la atención en como la variación biológica es generada y excluyendo el principio de Lamarck de herencia blanda como un mecanismo plausible para la evolución. Wallace en 1889 fue quien popularizó el termino (Darwinismo) e incorporó completamente los aportes de Weismann y fue desde entonces uno de los primeros proponentes del Neo-darwinismo.

August Friedrich Leopold Weismann (17 de enero de 1834 - 5 de noviembre de 1914) fue un biólogo evolutivo alemán. Ernst Mayr lo clasificó como el segundo teórico evolutivo más notable del siglo XIX, después de Charles Darwin. Weismann se convirtió en el Director del Instituto Zoológico y el primer Profesor de Zoología en Freiburg. Su principal contribución fue la teoría del plasma germinal, también conocida como Weismannismo, según la cual la herencia (en un organismo multicelular) solo tiene lugar por medio de las células germinales, los gametos, como los óvulos y los espermatozoides. Otras células del cuerpo -las células somáticas- no funcionan como agentes de la herencia. El efecto es unidireccional: las células germinales producen células somáticas y no se ven afectadas por nada que las células somáticas aprendan o, por lo tanto, ninguna habilidad que un individuo adquiera durante su vida. La información genética no puede pasar de soma a germoplasma y a la próxima generación. Los biólogos se refieren a este concepto como la barrera de Weismann. Esta idea, si es cierta, descarta la herencia de las características adquiridas según lo propuesto por Jean-Baptiste Lamarck (Churchill, 2015; Harman, 2009; Laubichler & Rheinberger, 2006).

August Weismann.  (1834, Fráncfort del Meno - 1914, Friburgo de Brisgovia) fue un biólogo alemán. Se formó en la Universidad de Gotinga y enseñó zoología en Friburgo (1866-1912). Ernst Mayr lo situó como el segundo más notable teórico evolucionista del s. XIX, detrás de Charles Darwin.

Figura 37.   August Weismann.  (1834, Fráncfort del Meno - 1914, Friburgo de Brisgovia) fue un biólogo alemán. Se formó en la Universidad de Gotinga y enseñó zoología en Friburgo (1866-1912). Ernst Mayr lo situó como el segundo más notable teórico evolucionista del s. XIX, detrás de Charles Darwin.

La hipótesis de los caracteres adquiridos avanzó desde Jean-Baptiste de Lamarck (1744–1829) y fue aceptada por Darwin (1859, 1872) fue vigorosamente refutada por August Weismann (1834–1914).  Durante la época en que Weisman y otros realizaron los experimentos que desacreditaron la noción de herencia blanda, los genetistas mendelianos habían desarrollado una base firme para explicar la variación entre los individuos en una población tal y como lo requería la teoría de Darwin. Desde 1960 los genetistas moleculares demostraron que los cambios en la composición de pares de bases en el ADN se traducían en cambios en la estructura de las proteínas.  Lo anterior demostró que la noción de Weismann de herencia dura era un hecho irrefutable.

La idea de la barrera Weismann es central para la síntesis moderna de mediados del siglo XX, aunque los académicos no la expresan hoy en los mismos términos. En opinión de Weismann, el proceso de mutación en gran medida aleatorio, que debe ocurrir en los gametos (o células madre que los producen) es la única fuente de cambio para que la selección natural funcione. Weismann se convirtió en uno de los primeros biólogos en negar totalmente el lamarckismo y en consecuencia al primer darwinismo de manera parcial en su explicación sobre la herencia. Las ideas de Weismann precedieron al redescubrimiento del trabajo de Gregor Mendel, y aunque Weismann fue cauteloso al aceptar el mendelismo, sus sucesores más jóvenes pronto hicieron la conexión. Weismann es muy admirado hoy. Ernst Mayr lo consideró el pensador evolutivo más importante entre Darwin y la síntesis evolutiva alrededor de 1930-1940, y "uno de los grandes biólogos de todos los tiempos".

Weismann comenzó al igual que muchos de los historiadores naturales/biólogos del siglo XIX como Charles Darwin sus investigaciones asumiendo una herencia continua que es afecta por las condiciones del ambiente, una herencia blanda afectada por factores externos. Hacia 1876 aceptaba la noción de que las especies se transmutaban en otras especies por la acción directa del ambiente, en otras palabras, en adición a la selección natural existían otros factores que generaban la diversidad sobre la cual la selección natural eliminaba variantes. De hecho, Weismann escribió lo siguiente “si cada variación es el resultado de una reacción de los organismos a las condiciones externas, como una desviación de la línea de desarrollo, se sigue que ninguna evolución podrá darse sin un cambio en el ambiente”. Aunque la teoría neutral y el equilibrio puntuado actualmente son rutas de pensamiento que permiten llegar a la misma conclusión actualmente es importante resaltar como la primera teoría de la evolución y los conceptos de Lamarck no son antagónicos en su contexto, más bien son una amalgama en desarrollo durante esta época. Weismann también emplea la metáfora de Lamarck sobre los órganos de usados y no usados.

El primer rechazo de Weismann al concepto de herencia blanda, o mejor dicho herencia de los caracteres adquiridos se dio en una ponencia de 1883 titulada “sobre la herencia (Über die Vererbung). El estilo de Weismann es eminentemente comparativo con respecto a ejemplos concretos, es decir busca una serie de ejemplos concretos sobre las cuales aplicar los modelos teóricos y poder determinar cual explica sin mayores hipótesis auxiliares los fenómenos observados. Un ejemplo que le llamó la atención fue la existencia de castas no reproductivas al interior de una serie de artrópodos como las hormigas o las termitas, las cuales no pueden explicarse con la teoría de los caracteres adquiridos. En lugar de ello plantea una teoría radical para su tiempo a la cual denominará la teoría del plasma germinal, la cual logra explicar la existencia de las castas de hormigas no reproductivas como una analogía de las células somáticas que mueren mientras que las células germinativas pasan a la siguiente generación (Kutschera & Niklas, 2004).

La teoría del plasma Germinal, propuesta por A. Weismann es la base sobre la cual actualmente distinguimos dos tipos diferentes de líneas células al interior de los seres vivos multicelulares. El cuerpo de los animales y las plantas que interactúa con el medio ambiente está compuesto por la línea somática, la cual consiste en células especializadas para funciones específicas. Protegido al interior de la línea somática se encuentra la línea germinal o plasma germinal, la cual son las células que se reproducen, las que pasan la información genética a la siguiente generación. Las mutaciones que afectan a la línea somática solo afectan al cuerpo del poseedor, pero no necesariamente son transmitidas al plasma germinal que se encuentra aislado del ambiente. Es por esto que se logra el rechazo de la herencia blanda, aquellos factores que alteran a la línea somática como el ejercicio o las lesiones no transfieren su efecto a la línea germinal, a lo cual se le denomina la barrera de Weismann. Otro aspecto importante en la teoría de Weismann era que las células somáticas a medida que experimentaban su especialización perdían su información genética, quedándose únicamente con lo que necesitaban parta su labor especializada, mientras que el plasma germinal mantenía la totalidad de la información genética (Kirkwood & Cremer, 1982; Winther, 2001).

Actualmente se sabe que la herencia no está completamente aislada del medio ambiente debido a la existencia de proteínas que transfieren información desde el medio a los genes, pero su efecto no es tan grande como para invalidar la teoría en general. A los factores que pueden pasar por la barrera de Weismann los llamamos factores epigenéticos. Por otra parte, la noción de Weismann de que las células del soma pierden información durante su especialización si fue completamente refutada con los experimentos de clonación por transferencia de núcleo somático como los hechos con la oveja Dolly. Estos experimentos demostraron que las células del soma no pierden su información genética. La teoría del plasma germinal fue desarrollada entre los años de 1865-1889, y el fundamento de esta propuesta fue hecho originalmente por Francis Galton pero en una versión más débil (Kutschera & Niklas, 2004).

El significado de la mitosis y la meiosis fue descrito por A. Weismann en 1890 quien trabajó con huevos de erizos de mar, en las cuales observó diferentes tipos de división celular, a una la denominó división ecuatorial (Äquatorialteilung = mitosis) y a la otra devisión reductora (Reduktionsteilungres = meiosis). Weismann notó como en la meiosis la cantidad de cromosomas disminuía a la mitad, y por lo tanto indujo la consecuencia de que durante la fecundación dos células con la mitad de los cromosomas debían unirse para que el número de cromosomas de la especie se mantuviera constante. Esto obviamente ya lo sabían otros biólogos previos a Weismann. Lo que realmente importa es que Weismann le dio un papel evolutivo a los procesos que fueron el fundamento de su teoría del plasma germinal, en donde la meiosis es quien se encarga de producir las células especializadas de dicho plasma (Churchill, 1970).

Durante esta época los trabajos de Mendel habían caído en el olvido, por lo que la conexión entre la genética mendeliana y los mecanismos de reproducción celular solo se haría evidente varias décadas después. Debido a la teoría del plasma germinal, la noción de herencia blanda de la primera teoría de la evolución que Darwin había tenido que introducir debido a la falta de explicación sobre el origen de la variabilidad fue refutada, de este modo Weismann es uno de los proponentes de la segunda teoría de la evolución o Neo-Darwinismo en la cual la herencia es independiente a los factores externos, concepto al cual se hará referencia como herencia dura.

La teoría del plasma germinal pone final absoluta a la teoría de Lamarck de los caracteres adquiridos. Aunque los experimentos de Weismann pueden verse un poco tontos en nuestro contexto, ay que recordar que en su época la situación era diferente.

El experimento de la cola de los ratones. El célebre experimento de la cola de los ratones demostró que estados de caracteres grandes como apéndices no eran afectados por fuerzas externas, lo que refutó la noción de herencia blanda del lamarckismo y el primer darwinismo.

Figura 38.  El experimento de la cola de los ratones. El célebre experimento de la cola de los ratones demostró que estados de caracteres grandes como apéndices no eran afectados por fuerzas externas, lo que refutó la noción de herencia blanda del lamarckismo y el primer darwinismo.

Con frecuencia había reportes a cerca de como al cortarle la cola a un gato sus descendientes nacían sin cola, por ejemplo. Aunque estos reportes carecían de una fundamentación o corroboración seria, si hacían que la cuestión se discutiera en base a premisas imprecisas. Para corroborar o refutar los reportes Weismann condujo una serie de experimentos en los que tomó a 68 ratones y durante 5 generaciones repetidamente les cortó la cola a todos. Y a pesar de los 901 descendientes producidos durante 5 generaciones siempre presentaron colas al momento de nacer. Los resultados eran consistentes con su teoría del plasma germinal, refutando de forma casi definitiva la propuesta de Lamarck (Niklas & Kutschera, 2014).

El término “Hipótesis de Weismann” ahora se concentra en la proposición explicita de que la reproducción sexual funciona como un proveedor de variación para la selección natural (Little, Jones, Burt, & Perrett, 2007; Mayr, 1982).  A pesar de la importancia adaptativa del sexo (y el como el sexo evolucionó) ha permanecido como un área de considerable debate debido al costo del 50% en la aptitud, lo que en teoría debería favorecer a la reproducción asexual (Niklas, 1997).  Nótese que, durante la reproducción sexual, cada progenitor solo le hereda el 50% de su genoma a su descendencia. El resultado de la vacación genomita introducido de esta forma puede conllevar a la aparición de individuos mal adaptados.  En contraste, la reproducción asexual, asegura que los nuevos individuos están adaptados como sus padres al ambiente, lo que conllevaría a que cada miembro de la población generase clones de sí mismo. Por lo cual la pregunta del millón es ¿Por qué es tan común entre los eucariontes, la reproducción sexual?

Ciclo de vida de los zigomicetes. Los hongos tienen dos ciclos de vida, uno asexual para colonizar ambientes estables y ricos en nutrientes y uno sexual para colonizar nuevos ambientes con condiciones impredecibles y diversas.

Figura 39.  Ciclo de vida de los zigomicetes. Los hongos tienen dos ciclos de vida, uno asexual para colonizar ambientes estables y ricos en nutrientes y uno sexual para colonizar nuevos ambientes con condiciones impredecibles y diversas.

De acuerdo con Mayr (1982) el dilema de la perdida de la aptitud en un 50% debido a la reproducción sexual se puede resolver si consideramos el hecho de que el ambiente al que estaban adaptados los padres cambia a través del tiempo y puede que no sea el mismo que enfrentara la descendencia.   Niklas (1997) señaló que la reproducción sexual y asexual no son mutuamente excluyentes, una combinación de ambas se puede observar en plantas, hongos y un sin fin de organismos eucariontes microscópicos. La descendencia variable producida por la reproducción sexual puede contener (y debido al número, contiene) algunos individuos mejor adaptados a nuevos ambientes, mientras que la reproducción asexual produce organismos que retienen los caracteres adaptativos para un ambiente estable.

Muchos hongos poseen ambos tipos de reproducción Figura 39, cuando llegan a un ambiente rico en recursos ellos empiezan a generar una población clonal generada por reproducción asexual, cuando las condiciones del ambiente se hacen menos favorables, los hongos entran en un estado que induce la generación de gametos y estructuras secundarias que sirven para dispersar a largas distancias los cigotos producidos por la reproducción sexual. Esta estrategia no es única de los hongos, y la reproducción sexual siempre emerge como un fenómeno de emergencia, cuando las condiciones del ambiente se ponen poco favorables. Hamilton et al (1990) propusieron que la variabilidad genética que la reproducción sexual provee ayuda a las plantas, animales, hongos entre otros a lidiar contra parásitos y enfermedades.  En la carrera armamentista evolutiva, los organismos patogénicos pueden crecer y adaptarse rápidamente debido a su gran número y corto ciclo de vida, lo que les permite evadir las defensas del organismo huésped. Rice y Chippindale (2001) han mostrado evidencia de que la reproducción sexual es ventajosa debido a que acelera la evolución genotípica sin el riesgo de la mutación aleatoria que puede generar tanto alelos ventajosos como perjudiciales. Todas estas ideas y experimentos soportan el concepto original de Weismann (1892) de que la reproducción sexual produce una progenie variable lo que promueve la evolución adaptativa.

El eslabón perdido. En la presente Escala Natural platónica puede distinguirse el concepto de eslabón perdido.

Figura 40.  El eslabón perdido. En la presente Escala Natural platónica puede distinguirse el concepto de eslabón perdido.

Thomas Henry Huxley “1825-1895” fue uno de los más grandes defensores del Darwinismo, aunque al principio aceptó con lentitud las ideas de Darwin. También es el primero en emplear un famoso término en forma de a una predicción, el eslabón perdido en 1863 (Beer, 1992; Weiss, 2004). El concepto de eslabón hace referencia a una cadena, que no es otra cosa que la Cadena del Ser también conocida como la Escala Natural. En ese contexto un eslabón perdido haría referencia a un nivel de complejidad que debería estar lleno con un ser. Con el advenimiento de Darwin, el concepto de eslabón perdido hace referencia a seres que estuvieran cercanamente emparentados o que inclusive fuesen los ancestros comunes de las especies vivas muy diferentes “humanos-primates”, “aves-reptiles”. El eslabón perdido debía ser un fósil que hubiera vivido en un periodo de tiempo específico con características mezcladas entre primate y ser humano.

Después de que esta idea de eslabón perdido fuera lanzada, los arqueólogos y paleontólogos se lanzaron a la búsqueda de tal criatura. La búsqueda se centró en Asia y África tal como lo habían hipotetizado Darwin en su libro “la descendencia del hombre” y Wallace en su libro “Darwinismo”. La búsqueda terminó cuando Eugene Dubois “1858-1940” descubrió en 1894 el primer espécimen de Homo herectus, aunque originalmente se lo llamó Pithecanthropus erectus (Dubois, 1894). Otros fósiles que cumplían el criterio de eslabón perdido fueron encontrados durante la misma época, como, por ejemplo, los primeros especímenes de Archaeopteryx spp., entre los años de 1860-1880 (Charig, 1986; Wellnhofer, 2010). Esta época puede describirse como el inicio fuerte de la paleontología, y una fiebre de fósiles se apoderó de los dueños de museos. En cualquier caso, una vez descubierto un eslabón perdido ya no está perdido, por lo que desde hace mucho tiempo se los denomina como fósiles transicionales, supongo que el nombre de eslabón encontrado no es tan cool.

Ernst Haeckel Uno de los primeros evolucionistas alemanes, si figura se ha vuelto controversial con los años, aunque sigue siendo uno de los biólogos más importantes del siglo XIX.

Figura 41.   Ernst Haeckel Uno de los primeros evolucionistas alemanes, si figura se ha vuelto controversial con los años, aunque sigue siendo uno de los biólogos más importantes del siglo XIX.

Ernst Haeckel “1834-1919” fue uno de los más grandes biólogos del siglo XIX y también uno de los más controversiales. De nacionalidad pruso-alemana fue quien llevó el pensamiento de Darwin a los germanoparlantes.  A él se le deben términos como el de Filum y Ecología. En términos teóricos podemos definir que, Haeckel estaba más cercano a la primera teoría de la evolución, ya que aceptaba muchos de los mecanismos lamarkianos o de herencia blanda que en el neodarwinismo quedan proscritos experimentalmente (Amundson, 2005; Hall, 2003; Hoßfeld & Olsson, 2003; Manfred Dietrich Laubichler & Maienschein, 2007).

El feto no es lo que parece. Esto no es un ser humano, ni se le deben dar derechos civiles propios de un ciudadano, si no le gusta, pues de malas, porque es un elefante en estado embrionario. Aun cuando los dibujos de Haeckel tienen varias licencias artísticas las fotos de los embriones nos revelan la misma idea. En el nivel embrionario los animales son muy semejantes.

Figura 42.  El feto no es lo que parece. Esto no es un ser humano, ni se le deben dar derechos civiles propios de un ciudadano, si no le gusta, pues de malas, porque es un elefante en estado embrionario. Aun cuando los dibujos de Haeckel tienen varias licencias artísticas las fotos de los embriones nos revelan la misma idea. En el nivel embrionario los animales son muy semejantes.

Embrión de delfín. Puede notarse que embrionariamente los delfines forman extremidades traseras, las cuales se retraen con el tiempo. Sin embargo, algunos individuos fallan en eliminarlas.

Figura 43.   Embrión de delfín. Puede notarse que embrionariamente los delfines forman extremidades traseras, las cuales se retraen con el tiempo. Sin embargo, algunos individuos fallan en eliminarlas.

En cualquier caso, con Hackel podemos ver que las ideas de la escala natural aún seguían persistentemente incrustadas en el pensamiento de los biólogos posteriores a Darwin, y esto se puede ver claramente en su árbol filogenético-taxonómico en el cual en la copa está el hombre y en la base están los seres vivos unicelulares. Es decir, la tendencia de la Escala Natural de poner en la base lo que se considera menos perfecto y en la copa lo más perfecto, aunque en el camino se observen las ramificaciones que proponía Darwin.

El proceso aleatorio no fue tomado en cuenta por Haeckel quien pesaba que la evolución procedía por un camino de complejización inexorable. También vale la pena mencionar que el impulsó la integración de la embriología con la teoría evolutiva con su propia teoría de la recapitulación, en la cual se proponía que la ontogenia “desarrollo embrionario” resume la filogenia “desarrollo evolutivo”. Aunque tal ley, junto con varios detalles de sus dibujos están desacreditados hoy en día, algunos detalles de esta sin se han confirmado, por ejemplo, la presencia de rasgos arcaicos en el desarrollo embrionario.

Darwinismo imperfecto. El árbol filogenético de Ernst Haeckel aún se encuentra influido por las ideas de la escala natural, dado que el tronco sigue siendo lineal. Los primeros Darwinistas no entendieron completamente la falta de dirección en el proceso evolutivo, es decir, la falta de perfección de algún ser vivo sobre otro.

Figura 44.  Darwinismo imperfecto. El árbol filogenético de Ernst Haeckel aún se encuentra influido por las ideas de la escala natural, dado que el tronco sigue siendo lineal. Los primeros Darwinistas no entendieron completamente la falta de dirección en el proceso evolutivo, es decir, la falta de perfección de algún ser vivo sobre otro.

Julian Huxley usó la frase "el eclipse del darwinismo" para describir el estado de las cosas antes de lo que llamó la síntesis moderna, cuando la evolución en sentido no-darwiniano fue ampliamente aceptada en círculos científicos, pero relativamente pocos biólogos creían que la selección natural fuera su mecanismo principal o que esta afectara a una herencia continua. Los historiadores de la ciencia como Peter J. Bowler han usado la misma frase como etiqueta para el período dentro de la historia del pensamiento evolutivo desde la década de 1880 hasta alrededor de 1920, cuando se desarrollaron y exploraron alternativas a la selección natural -como muchos biólogos consideraban la selección natural ha sido una suposición errónea por parte de Charles Darwin, o al menos por una importancia relativamente menor. Se ha propuesto un término alternativo, la interfase del darwinismo o crisis del neodarwinismo. Si bien hubo varias explicaciones de la evolución que incluyeron el vitalismo, el catastrofismo y el estructuralismo durante el siglo XIX, cuatro alternativas principales a la selección natural estaban en juego a comienzos del siglo XX (Bender, 2004; Bowler, 1992a, 2005; Largent, 2009):

·       La evolución teísta fue la creencia de que Dios guió directamente la evolución.

·       El neolamarckismo fue la idea de que la evolución fue impulsada por la herencia de características adquiridas durante la vida del organismo.

·       La ortogénesis era la creencia de que los organismos se veían afectados por fuerzas internas o leyes de desarrollo que impulsaban la evolución en direcciones particulares.

·       El mutacionismo fue la idea de que la evolución fue en gran medida el producto de mutaciones que crearon nuevas formas o especies en un solo paso.

La evolución teísta desapareció en gran parte de la literatura científica a fines del siglo XIX, cuando los llamamientos directos a las causas sobrenaturales llegaron a considerarse anticientíficas. Las otras alternativas tuvieron seguidores significativos hasta bien entrado el siglo XX, además de tener ciertos grados de amalgamamiento que las hace difíciles de distinguir en ciertos autores; la biología dominante los abandonó en gran medida solo cuando los avances en genética los hicieron parecer cada vez más insostenibles, y cuando el desarrollo de la genética de poblaciones y la síntesis moderna demostraron el poder explicativo de la selección natural. Ernst Mayr escribió que aún en 1930 la mayoría de los libros de texto aún enfatizaban tales mecanismos no-darwinianos.

El desarrollo de la teoría de herencia discreta o mendelismo fue la clave de este eclipse, pues llevó a muchos biólogos mendelianos a negar de plano la variación continua de los caracteres, por ejemplo, intentando encajonar la variación continua del color de la piel humana solo en tres o cuatro categorías para poder intentar modelarlas en un sistema mendeliano simple o saltasionista, sin intermedios. Estas ideas hicieron también su irrupción en las teorías evolutivas, ya que, si se negaba la variación continua, la evolución neodarwinista no tendría sustento.

Hay que tener en cuenta que este saltacionismo también es una teoría evolutiva en derecho propio e igual de naturalista, solo que no era gradual. Este saltacionismo podía tener tres vertientes:

·       uno neo-larmarckiano en el que los saltos siempre perfeccionaban a su antecesor por una fuerza externa

·       otro llamado ortogénesis en el que los saltos siempre perfeccionaban a su antecesor por una fuerza interna. Junto con el anterior generaba un patrón saltacionista o mendeliano hacia el perfeccionamiento de manera lineal, lo cual se modelaba con esquemas como “la marcha de los primates”;

·       y otro de corte más mutacionista en el que el salto no era ni bueno ni malo, sino que dependía del ambiente.

El descubrimiento de Hugo de Vries 1848-1935 de una mutación de salto de especie en la planta de Onagra, junto con el éxito de los mendelianos hizo que durante los años de 1900-1915 el neodarwinismo estuviera casi al borde de ser eliminado de los escritos serios de los biólogos, y a este periodo de tiempo en general se lo conoce como la crisis del neodarwinismo, y el autor más prominente en esta época fue William Bateson 1861-1926 (Bowler, 2000, 2005; Nordmann, 1992).

Aunque el mendelismo es útil para casos concretos, los mendelianos se enceguecieron al tratar de encajonar caracteres continuos en cajones discretos, es por esto que en libros de texto es común encontrar falsos ejemplos de herencia mendeliana como en el caso de: el arco del pulgar, el pico de viuda “entradas de Vegeta”, control de la lengua, el color de los ojos, el color de la piel, los hoyuelos en las mejillas, el cabello rojo, o la sensibilidad a ciertos químicos. Estos caracteres realmente obedecen a una herencia continua, que es la base de una evolución neodarwiniana. Otro detalle que conllevó a ignorar a las malas a la herencia continua fue el hecho de querer encajonar a la población humana con herencia continua en cajones discretos mendelianos llamados razas. Solo a través del racismo se puede ver una variación continua como el color de la piel en cajones discretos.

La ortogénesis era la teoría de que la vida tiene una tendencia innata “internalista” al cambio, de una manera unilineal en una dirección particular. El término fue popularizado por Theodor Eimer, un zoólogo alemán, en su libro de 1898 sobre Orthogenesis: Y la impotencia de la selección natural en la formación de especies. Había estudiado la coloración de las mariposas y creía haber descubierto características no adaptativas que no podían explicarse por selección natural. Eimer también creía en la herencia lamarckiana de las características adquiridas, pero sentía que las leyes internas de crecimiento determinan qué características se adquirirían y guiaron la dirección de la evolución a largo plazo por ciertos caminos, en lugar de fuerzas lamarckianas de naturaleza externalista (Bowler, 1979).

La ortogénesis tuvo un seguimiento significativo en el siglo XIX, sus defensores incluyeron al biólogo ruso Leo S. Berg y al paleontólogo estadounidense Henry Fairfield Osborn (Levit & Olsson, 2006; Osborn, 1922). La ortogénesis fue particularmente popular entre algunos paleontólogos, que creían que el registro fósil mostraba patrones de cambio unidireccional gradual y constante. Los que aceptaron esta idea, sin embargo, no aceptaron necesariamente que el mecanismo que impulsaba la ortogénesis fuera teleológico (dirigido a un objetivo). Creían que las tendencias ortogénicas no eran adaptativas; de hecho, sintieron que en algunos casos condujeron a desarrollos que eran perjudiciales para el organismo, como las grandes cornamentas de los alces irlandeses que, según ellos, condujeron a la extinción del animal, por lo que esta teoría se amalgamaba parcialmente con un mutacionismo azaroso saltacionista.

La ortogénesis. La ortogénesis fue muy usada por los paleontólogos, de allí que se filtrara a la cultura popular como el modo en que se entiende la evolución de manera errónea.

Figura 45.  La ortogénesis. La ortogénesis fue muy usada por los paleontólogos, de allí que se filtrara a la cultura popular como el modo en que se entiende la evolución de manera errónea.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario